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Arrojarán demonios en mi nombre

«Arrojarán demonios en mi nombre», es un programa en el que D. Javier Luzón —sacerdote diocesano de Madrid—, nos adentra en el mundo del ministerio de liberación de la Iglesia. En los sucesivos programas, va a ir desarrollando cómo Jesús, desde la Ascensión dio poder a los apóstoles para sanar enfermos y expulsar demonios en su nombre.

Arrojarán demonios en mi nombre: No dar protagonismo a los demonios

D. Javier Luzón, en esta edición de «Arrojarán demonios en mi nombre», expone distintas formas de dar protagonismo a los demonios que hay que evitar en el proceso de liberación de los pacientes, resaltando especialmente que es un error hacer liberaciones en público y con más de una persona a la vez.

 

 

Arrojarán demonios en mi nombre: El peligro del fisicismo

En este programa de «Arrojarán demonios en mi nombre», D. Javier Luzón explica que, en el combate contra los ataques de los diablos, es muy importante tener en cuenta que no se puede entrar a dialogar con ellos, únicamente hacerles unas determinadas preguntas muy concretas como signo de sometimiento, pero nunca algo que pueda alimentar el rencor contra una tercera persona. Hay que tener en cuenta que son mentirosos y buscan confundir para tomar poder.

 

 

Arrojarán demonios en mi nombre: Intimidan para disuadirnos de la oración

Los demonios son mentirosos por esencia y siembran en la persona el sentimiento de que lo que están haciendo –oraciones, sesiones de liberación…– no sirve para nada. Pero no hay que dejarse llevar por ellos, ya que aunque es un proceso lento, en cada sesión se les quita poder. Es necesario rezar con fe sabiendo que Dios siempre nos escucha, pero teniendo en cuenta que los resultados están en manos de Dios. ¡Escúchalo en «Arrojarán demonios en mi nombre, por D. Javier Luzón»!

 

 

Arrojarán demonios en mi nombre: Desenmascarar a los demonios

¿Se puede decir que existan unas etapas en el proceso de liberación de las afecciones preternaturales? D. Javier Luzón, en este podcast de «Arrojarán demonios en mi nombre», habla de tres momentos: de ocultación, de desenmascaramiento e intimidación para abandonar la oración y de sometimiento. Haciendo énfasis en la segunda etapa, explica que es un proceso muy delicado y no se pueden hacer simplificaciones, porque el Enemigo siempre quiere volver al alma.

 

 

Arrojarán demonios en mi nombre: Por qué se ocultan o se manifiestan los demonios

Ante la cuestión de por qué los demonios se esconden o se manifiestan, D. Javier Luzón, en este programa de «Arrojarán demonios en mi nombre», expone que se manifiestan cuando experimentan que no tienen enemigos, cuando la gente está indefensa; y se esconden al descubrir que hay una presencia cristiana que puede derrotarlos y ridiculizarlos.

 

 

Arrojarán demonios en mi nombre: Se vence a los demonios mirando a Dios

En este podcast de «Arrojarán demonios en mi nombre», D. Javier Luzón explica que, los demonios tratan de suplantar a Dios en nuestras vidas y lo hacen, en un primer momento, ocultándose para cobrar fuerza sobre nosotros, y que lo que tenemos que hacer para combatir estas acciones extraordinarias de los demonios en el psicosoma humano es, ante todo, darle protagonismo a Dios y no a ellos.

 

 

Arrojarán demonios en mi nombre: El sufrimiento del inocente

D. Javier Luzón nos advierte, en este programa de «Arrojarán demonios en mi nombre», que no hay que pensar de dónde viene la afección preternatural, sino que el interesado tiene que centrarse en reflexionar sobre el para qué. Es decir, que si Dios permite un sufrimiento es porque va a sacar un bien mucho mayor, como por ejemplo mi propia conversión o la de un familiar. Dios nos ha dado la posibilidad de ser corredentores con Él, participando de su sufrimiento, y nada de lo que nos ocurre se escapa de su mano.

 

 

Arrojarán demonios en mi nombre: Culpables e inocentes de esos ataques

¿Quiénes son los culpables de las posesiones diabólicas? D. Javier Luzón, en esta edición de «Arrojarán demonios en mi nombre», detalla cómo en muchos casos es el propio paciente el responsable de su situación, por haber actuado de espaldas a Dios. Pero en otras ocasiones, la posesión se da por maleficios que han realizado otros sobre ellos. En cualquier caso, Dios lo permite para sacar un mayor bien, ya que sin conversión, no hay liberación, y cuando el afectado se convierte, los demonios se vuelven víctimas de su propia actuación, y los sufrimientos del afectado contribuyen a su santificación.

 

 

 

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