Comienza un nuevo bloque de «Un ancla en la tormenta» titulado «La historia de Israel como Palabra de Dios». Esta vez tenemos con nosotros a D. Antonio Izquierdo, sacerdote de la diócesis de Getafe, Licenciado en Teología, que en estos siete programas nos va a hablar de la historia de Israel como Palabra de Dios.
El nacimiento del Pueblo de Israel, el Éxodo, el camino por el desierto hasta la tierra prometida, la conquista de la tierra prometida, la monarquía, el exilio, la voz de los profetas, y todo esto para acabar con el Israel de Jesús.
Adéntrate y conoce cómo Dios se enamora de este pueblo de Israel, cómo está siempre con ellos, camina con ellos, como también hace con nosotros ahora, y todo esto para salvar a todos los pueblos de la tierra, porque esta es la historia de la salvación: que Dios viene para todos, y como Padre que es, con mucha paciencia, nos educa y nos conduce hasta nuestra morada eterna: el Cielo.
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- Categoría: La Historia de Israel como Palabra de Dios
¿Por qué existe Israel? ¿Para qué lo elige Dios? ¿Por qué se enamora Dios de un solo pueblo? La respuesta es: Para salvar a todos los pueblos de la tierra.
La razón fundamental de la existencia misma de Israel, un pueblo elegido por Dios no por ser el pueblo más sabio, ni el más grande, ni el más importante, es por amor, por puro amor lo eligió Dios.
La historia de Israel comienza cuando Dios elige a Abrahán, a quien llamamos nuestro padre en la fe, y le pide algo irracional, extraño, inseguro, incierto: salir hacia una tierra que no sabe donde está, y con la promesa de que la va a poseer, de que su descendencia poseerá esa tierra. Y Abrahán escuchó la voz de Dios y salió fiado totalmente de su Palabra.
En este primer programa, D. Antonio Izquierdo nos hablará del nacimiento del pueblo de Israel y hará un breve recorrido por la vida de los patriarcas Abrahán, Isaac y Jacob, para concluir con la historia de José.
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Comenzamos este bloque de «Un ancla en la tormenta» examinando las virtudes teologales, que recibimos como don gratuito en el bautismo, y sin las cuales no podremos alcanzar nuestra meta de ser santos. D. Tomás Trigo Oubiña —doctor en Teología Moral, especializado en las virtudes, y profesor jubilado de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra (Pamplona, España)— explica que la virtud teologal de la fe, una de «Las virtudes fundamentales», se basa en un testigo en quien podemos confiar: Dios mismo. Es una iniciativa divina, a la cual cada hombre debe responder, asintiendo a la verdad revelada por Dios en la persona de Jesucristo. Esta disposición de apertura es esencial y solo se da cuando uno la quiere tener y humildemente acepta creer en lo que no entiende, pues la fe es un misterio que no se agotará por la inteligencia humana. Por último, recorrerá las características de la fe, que son su universalidad, su necesidad para la salvación, y su orientación hacia la caridad, sin la cual está muerta. Teniendo tan grandes tesoros en vasijas de barro, debemos cultivar nuestra fe, buscando oportunidades para formarnos, sobre todo en la familia y con el Catecismo de la Iglesia Católica.
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