Mis manos están consagradas
- Detalles
- Categoría: D. Salvador Romero
D. Salvador Romero, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia (España), no recuerda haber reflexionado durante su infancia y juventud sobre la posibilidad de ser llamado por Dios para ser sacerdote. De hecho, por diversas circunstancias, pero en especial por la atracción del mundo, acabó alejado de la Iglesia durante un tiempo. Hoy, tras catorce años de sacerdocio, D. Salvador Romero solo da gracias a Dios por haberle elegido, convencido de que el único sentido de su vida es ser instrumento para que Cristo pueda llegar a las almas a través de los sacramentos, especialmente el de la Sagrada Eucaristía.
-
El P. Carlos Werner Benjumea, Heraldo del Evangelio, destaca que la misión que Dios ha encomendado al sacerdote es tan amplia, que sería imposible explicarla en un solo programa. Por ello, el P. Carlos, de entre todas las funciones que el sacerdote desempeña dentro de la Iglesia, centra su mirada en tres, que considera que podrían definir en gran parte la esencia de su misión. Estas son: el sacerdote en cuanto soldado, defensor de la Palabra de Dios; buen pastor, que cuida sin descanso de su redil, que es la Iglesia y agricultor, porque siembra en las almas la semilla del Evangelio.
VER TODOS LOS
PODCASTSESCUCHA Y DESCARGA 


