Mi vida pertenece a Dios
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- Categoría: D. Pablo Sanchis Cano
Siempre ha costado entender la vida sacerdotal y, sobre todo, el celibato. Muchas voces han sostenido que este tipo de vida es una fuente de frustraciones para el sacerdote. Pero no es así. El sacerdote escoge libremente esta forma de vida para identificarse más con Jesucristo. D. Pablo Sanchis Cano, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia (España), tiene clarísimo que él es solo de Dios y que es esa unión íntima con Él la que le permite estar disponible para las necesidades de los demás. Continuando su reflexión, D. Pablo ve necesario el uso de un distintivo sacerdotal que muestre visiblemente que el sacerdote es de Dios y que solo nos dará a Dios.
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El P. Carlos Werner Benjumea, Heraldo del Evangelio, destaca que la misión que Dios ha encomendado al sacerdote es tan amplia, que sería imposible explicarla en un solo programa. Por ello, el P. Carlos, de entre todas las funciones que el sacerdote desempeña dentro de la Iglesia, centra su mirada en tres, que considera que podrían definir en gran parte la esencia de su misión. Estas son: el sacerdote en cuanto soldado, defensor de la Palabra de Dios; buen pastor, que cuida sin descanso de su redil, que es la Iglesia y agricultor, porque siembra en las almas la semilla del Evangelio.
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