Trabajad por uniros a Cristo
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- Categoría: D. Juan José Segarra Gómez
En cuanto dejamos de lado a Dios y ponemos por encima de Él los trabajos y preocupaciones que nos rodean, todo esto termina por ensordecer la voz de Dios y nuestra mirada se vuelve solamente humana, perdiendo de vista nuestro fin último: el Cielo. Esto es peligroso para todos, pero si un sacerdote cae en esto, acabaría poco a poco descuidando su ministerio y dedicándose al mundo como un trabajador más. D. Juan José Segarra Gómez, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia, nos advierte de este peligro y de otro aún peor: el doble lenguaje. El sacerdote no puede dejarse llevar por las modas o la presión social. A lo que es «sí» debe decir «sí» y a lo que es pecado debe llamarlo como tal, sin rebajar sus consecuencias.
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El P. Carlos Werner Benjumea, Heraldo del Evangelio, destaca que la misión que Dios ha encomendado al sacerdote es tan amplia, que sería imposible explicarla en un solo programa. Por ello, el P. Carlos, de entre todas las funciones que el sacerdote desempeña dentro de la Iglesia, centra su mirada en tres, que considera que podrían definir en gran parte la esencia de su misión. Estas son: el sacerdote en cuanto soldado, defensor de la Palabra de Dios; buen pastor, que cuida sin descanso de su redil, que es la Iglesia y agricultor, porque siembra en las almas la semilla del Evangelio.
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