Mi alma buscaba la Verdad
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- Categoría: D. Luis F. Ochoa de Aranda
D. Luis F. Ochoa de Aranda, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia (España), desde los dieciocho años había sacado a Dios de su vida para poder vivir como él quería. Una vez terminados los estudios universitarios, por temas de trabajo, siempre andaba viajando de un lugar a otro. Durante una estancia en México recibió la noticia de la muerte de su hermano. Fue un momento muy doloroso que le obligó a parar en seco y a hacer un exhaustivo examen de su vida. Este acontecimiento le hizo reavivar la necesidad de encontrar la verdad, el sentido último de la vida. Después de desechar todo lo que el mundo le proponía como verdad y que realmente no lo era, se encontró finalmente con la única Verdad: Jesucristo.
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El P. Carlos Werner Benjumea, Heraldo del Evangelio, destaca que la misión que Dios ha encomendado al sacerdote es tan amplia, que sería imposible explicarla en un solo programa. Por ello, el P. Carlos, de entre todas las funciones que el sacerdote desempeña dentro de la Iglesia, centra su mirada en tres, que considera que podrían definir en gran parte la esencia de su misión. Estas son: el sacerdote en cuanto soldado, defensor de la Palabra de Dios; buen pastor, que cuida sin descanso de su redil, que es la Iglesia y agricultor, porque siembra en las almas la semilla del Evangelio.
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