
"El sacerdote" te quiere ayudar a comprender la grandeza del ministerio que Dios ha confiado a algunos hombres que Él mismo ha elegido, para prolongar su misión en el mundo.
"El mismo Señor, para que los fieles se fundieran en un solo cuerpo [...], entre ellos constituyó a algunos ministros, para ofrecer el sacrificio y perdonar los pecados, y desempeñar públicamente, en nombre de Cristo, la función sacerdotal en favor de los hombres" (Presbyterorum Ordinis, nº 2).
Bloques
D. Manuel Rodríguez Cruz
D. José Ángel Zubiaur Mayans
D. José Luis Morrás-Etayo
P. José María Alsina Casanova
D. Valentín Aparicio Lara
D. Javier Pastor Marina
P. José Javier Martins de Pasos, SHM
D. Álvaro Aceituno
P. Enrique Santayana
P. David Howell
D. Miguel Garisoain Otero
P. Ramón Martín
P. Juan Antonio Gómez, SHM
P. Enock Leopold
D. Lucas Blanes
D. Pablo Ormazábal
D. Fernando Altolaguirre
D. Enric Roig Vanaclocha
D. Carlos Bou Aliaga
D. Juan José Segarra Gómez
D. Pablo Sanchis Cano
P. Antonio Turú Rofes, mCR
D. José María Escudero
D. José Luis Aberasturi
D. Santiago Arellano
D. Luis F. Ochoa de Aranda
D. Santiago Carbonell
D. Salvador Romero
D. Ángel Villaplana
P. Carlos Werner Benjumea
D. Borja Grau Orellano
D. Samuel Galán Fernández
P. Augustin Kalamba
P. Matthew Nobrega, SHM
P. Luke DeMasi, SHM
D. Álvaro Almenar Picallo
D. Juan Cerrato Ponce
D. José García Hernández
D. Diego Román Fernández
D. Alberto Morante
P. Félix López, SHM
D. Miguel Ángel Íñiguez
D. Tino Bergamaschi
D. Pablo Valls Espinosa
D. Javier Ortega
D. Julián Lozano López
P. Victor Samugana
P. Luuk Jansen
P. Shane Sullivan
D. Miguel Ángel Catalán
D. Juan Miguel Prim
P. Enrique Rafael Montes (IVE)
P. Christopher Hartley Sartorius
Mons. Kevin Doran
P. Martín María Prado
P. José Gustavo Giunta
D. Carlos Díaz Azarola
D. David Calahorra
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Tras una vida marcada por las drogas y la delincuencia, Don Ramón Alfredo Mirada Muñoz nos cuenta cómo llegó a sentir asco de sí mismo, como si fuera un leproso que le causaba repulsión su propia podredumbre. Don Ramón nos explica cómo encontró en Jesús crucificado el amor hasta el extremo, el amor que se llenó de heridas por él. El sacerdote, como Cristo, debe ser víctima con la Víctima, ofrecer su vida como hostia viva y buscar desaparecer y llegar a ser nada, para que Jesús lo sea todo.
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- Categoría: P. Enock Leopold
¡Qué importante es fomentar la vida espiritual! Para el P. Enock Leopold uno de los alimentos espirituales imprescindible es reflexionar y meditar en la Palabra de Dios, y así poder tener la mente de Cristo y transmitir la palabra de Dios a las almas. La escritura, siendo una fuente de la que mana todo lo que Dios ha querido decir a los hombres, es para cada sacerdote y cada cristiano un tesoro. Debe ser meditada en nuestra oración, porque uno no puede dar a los otros lo que no tiene. Si quieres saber qué pautas nos da el P. Enock para acoger esta Sabiduría de Dios, no te pierdas este programa de «El Sacerdote»
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- Categoría: P. Enock Leopold
Jesús ha querido quedarse en la Eucaristía, que es la fuente y culmen de la vida cristiana. En este programa de «El Sacerdote», el P. Enock Leopold señala la gran importancia que la Eucaristía debe tener en nuestras vidas. ¿De dónde brota la unidad de la Iglesia? ¿De qué vivían los primeros cristianos? De la Eucaristía. Nos recuerda que sin este gran sacramento de amor, todo lo que hacemos, en realidad queda estéril. Recordemos que Jesús nos llama y nos espera en el sagrario. El P. Enock nos exhorta a responder a Jesús: «¡Aquí estoy Señor! Sin Ti no puedo avanzar».
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- Categoría: P. Enock Leopold
En este programa de «El Sacerdote», el P. Enock Leopold nos recuerda el momento en el que Jesús promete a sus seguidores la venida del Espíritu Santo. Nos advierte que es aquí, en esta efusión del Espíritu, donde serán capaces de evangelizar a toda la tierra. Este fuego es lo que mueve al P. Enock en su apostolado con las almas, buscando las ovejas perdidas de la Iglesia. Hace un llamamiento a todos los fieles a salir al encuentro de los jóvenes, a convocarlos a la misión y a no tener miedo porque, «si Dios está con nosotros, es posible».
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- Categoría: P. Enock Leopold
«Me hace más persona, más sacerdote… , me hace más santo». Esto es una descripción que el P. Enock Leopold hace del apostolado que él ha llevado a cabo y que gracias a Dios puede seguir realizando. En este programa de «El Sacerdote» nos habla de su labor como capellán y nos abre los ojos al significado del sufrimiento. Realmente el sufrimiento es una manera de unirnos más a Jesucristo. «En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis».
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- Categoría: P. Enock Leopold
En este programa de «El Sacerdote», el P. Enock Leopold da unas pautas según su propia experiencia de cómo discernir la propia vocación. En medio de la confusión de no saber si responder al Señor o no, su propia madre es la que le anima a tomar esta decisión. «Preocúpate de la Iglesia, la Iglesia te necesita», será una de las frases cuya madre le dirá, animándole al mismo tiempo a no tener miedo y a ser generoso. El P. Enock, al compartir estas experiencias, anima a los jóvenes a ser firmes en lo que el Señor les vaya pidiendo.
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- Categoría: P. Enock Leopold
Nacido en una familia católica y formado en la vida de fe y de verdad, este joven no duda en su corazón de que haya posibilidad de que Dios le pueda llamar a ser sacerdote. El P. Enock Leopold comparte que, por razones familiares, no llega a entrar en el seminario, pero gracias a la providencia en medio de circunstancias duras y las oraciones de su madre, el Señor le manda un sacerdote para ayudarle a discernir la clara voz del Señor. Descubre más de su historia en este programa de «El Sacerdote».
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Debido a la disminución de vocaciones sacerdotales, existe el miedo a la desaparición del sacerdocio, y esta preocupación nos hace preguntarnos: ¿La Iglesia puede prescindir de los sacerdotes? D. Santiago Arellano, sacerdote de la «Hermandad de Hijos de Nuestra Señora del Sagrado Corazón», nos responde: «Sin sacerdotes no hay sacramentos». Solo el sacerdote puede consagrar y absolverte de tus pecados para que recuperes la gracia santificante. Son transmisores directos de la gracia de Dios, es Cristo quien actúa a través de ellos. Por esto, tenemos que rezar, insistentemente, para que aquellos que están destinados por Dios para este ministerio respondan por el bien de sus propias almas y de las almas que Dios quiere poner en sus manos.
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